La importancia de la contribución de Ennio Morricone en la historia de las bandas sonoras

El célebre compositor italiano nos ha dejado a la edad de 91 años. La contribución de Ennio Morricone para el desarrollo de la música cinematográfica en los siglos XX y XXI es ya historia. Una crónica que alcanzó su clímax en la inolvidable labor que llevó a cabo en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone. Morricone cambió la forma de entender la relación entre las bandas sonoras y las historias que ofrece la gran pantalla.

Tal como hiciera Bernard Herrmann en sus colaboraciones con Alfred Hitchcock, Miklós Rózsa con Billy Wilder o John Williams, especialmente con Steven Spielberg, Morricone ha conseguido que grandes títulos de películas nos evoquen irremediablemente a sus bandas sonoras. Directores tan opuestos como Tornatore y Tarantino, no dudaron a la hora de dejarse llevar por las titánicas composiciones del maestro romano.

Desarrollo de Ennio Morricone en la música cinematográfica

Los inicios de Morricone en la música para bandas sonoras

Su nacimiento tuvo lugar en Roma el 10 de noviembre de 1928. Su padre, Mario Morricone, le enseñó a tocar la trompeta y otros instrumentos. Escribió su primera composición a los seis años y a los 15 le sustituyó como trompetista de una banda local.

Asistió a la escuela de Christian Brothers, donde tuvo su primer contacto con Sergio Leone, antes de ingresar, a los 12 años, en el Conservatorio de Santa Cecilia donde terminó un programa de armonía de cuatro años, en seis meses. Allí obtuvo los títulos de trompeta y composición y tomó clases de dirección antes de abandonar el conservatorio en 1954.

Trabajó como compositor fantasma en sus inicios, componiendo obras para cine, que se atribuían a afamados músicos de la época y durante sus comienzos escribió y grabó música para fondos en programas de radio.

Reconocimientos y premios a la gran carrera del compositor italiano Ennio

El reconocimiento recibido por el compositor a lo largo de su trayectoria es apabullante. La ‘Recording Academy’, agencia que entrega los premios Grammy, incluyó la banda sonora de “El Bueno, el feo y el malo”, de 1969, en el ‘Grammy Hall of Fame’. Recibió el Grammy en 1988 como Mejor Banda Sonora por “Los intocables de Eliot Ness” y en 2014 como reconocimiento a su trayectoria en la música.

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Por otro lado, fue premiado en los Globos de Oro en tres ocasiones a la Mejor Banda Sonora. En 1987 lo recibió por “La misión” de Roland Joffé, en 2000 por “La leyenda del pianista en el océano”, de Giusseppe Tornatore y en 2016 por “Los odiosos ocho” de Quentin Tarantino.
Los premios Bafta, también vieron en su obra una calidad exquisita. Recibió el galardón de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión en cinco ocasiones: en 1980 por “Días del cielo”, en 1985 por “Érase una vez en América”, en 1987 por “La misión”, en 1988 por “Los intocables de Elliot Ness”, en 1991 por “Cinema Paradiso” y en 2016 de nuevo por “Los odiosos ocho”.

También estuvo nominado al David de Donatello en 16 ocasiones obteniendo el premio en 10 de ellas. Se reconoció su trabajo con el Premio a la Mejor Banda Sonora en las películas “Gli occhiali d´oro”, “Cinema Paradiso”, “Mio caro dottor Gräsler”, “Stanno tutti bene”, “Jona che visse nella balena”, “La leyenda del pianista en el océano”, “Carone Inverso”, “La Desconocida”, “Baarìa” y “La mejor oferta”, de nuevo con Tornatore.

Otro reconocimiento menos conocido, pero no menos importante fue la concesión en el año 2010 del Premio de Música Polar, un galardón internacional concedido anualmente por la Real Academia Sueca de Música a individuos, grupos o instituciones, en reconocimiento de sus logros excepcionales en la creación y avance de la música.

El premio con más caché en el mundo de las bandas sonoras es sin duda el Óscar. Después de una dilatada y exitosa carrera sin conseguirlo, en 2006, la Academia norteamericana le concedió el premio honorífico; pero diez años después, lo logró finalmente por su trabajo con Tarantino.

Las bandas sonoras inolvidables de la mano de Ennio Morricone

El auge de la carrera de Morricone, a nivel de público, llegó gracias a su trabajo en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone. La asociación de estos dos genios, que se conocieron en la escuela cambió el cine y aún sigue siendo una especie única en el mundo del séptimo arte. El director estaba fascinado por el tema “Degüello”, de la banda sonora de “Río Bravo” compuesta por Dimitri Tiomkin y le pidió a Morricone que hiciera algo parecido para la película que iba a rodar, “Por un puñado de dólares”. Después de una serie de discusiones y rifirrafes, Morricone consiguió una pieza que rebosa aires mexicanos y que se convirtió en el tema principal del film.

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“El bueno, el feo y el malo”, es quizá la obra más paradigmática, a nivel musical y cinematográfico. Una obra descomunal que ambienta un Nuevo México rodado en los serrijones que el río Arlanza dibuja entre las localidades de Covarrubias y Salas de los Infantes, en Burgos. La trilogía que inventó el ‘Spaghetti Western’ se cierra con esta película, que vino precedida por “La muerte tenía un precio”. Morricone, Leone y Eastwood dieron forma a un género cinematográfico inimitable.

El compositor también dedicó su trabajo a películas italianas underground como en sus trabajos para Roberto Faenza, de los que destaca “Escalation” y para el genio del giallo, Darío Argento, para el que trabajó en “El pájaro de las plumas de cristal” en 1970.
Morricone ha ayudado a construir la memoria colectiva cinematográfica de todos los aficionados al cine nacidos en el siglo XX. No hay más que nombrar “Cinema Paradiso” de Giuseppe Tornatore, para que el imaginario musical y cinematográfico nos lleve a uno de los momentos más emocionantes de la historia del cine.

El siglo XXI permitió a Morricone volver al Western 40 años después. De la mano de Quentin Tarantino, que en su incipiente creatividad se atrevía a rodar un western crepuscular de casi tres horas. El compositor italiano creó 28 cortes con tintes épicos y con tonos muy del género de terror al estilo de Hermann en los años 50.

La mejor banda sonora de la historia del cine que no alcanzó el Oscar

En los años 80 y 90, Morricone continuó componiendo para Sergio Leone en películas como “Érase una vez en América”, de la que los expertos aseguran que habría logrado el Óscar, si su banda sonora no hubiese sido descalificada a causa de un tecnicismo de la academia. En los títulos de crédito no se incluyó el nombre del compositor, razón por la cual, la que para algunos es considerada la mejor banda sonora de la historia del cine, no alcanzó el ansiado premio.
Esta obra maestra, no obstante, obtuvo el reconocimiento de la asociación de críticos de Los Ángeles, los Globos de Oro y British Academy Film.

La música de película de Ennio Morricone en la Film Symphony Orchestra

Film Symphony Orchestra está presentando, por primera vez en su historia, La Mejor Música de Cine… ¡en casa! Un espectacular concierto online con 70 músicos sobre el escenario, cantantes, comentarios inéditos de su director, una realización de vídeo con 35 cámaras y un espectáculo repleto de emoción, pasión y música. Está disponible durante las 24 horas del día en su página web y se puede disfrutar de él hasta el 17 de julio.

En este concierto podrás deleitarte con la banda sonora de “El bueno, el feo y el malo”, aunque a lo largo de la trayectoria musical de este proyecto artístico y empresarial que supone la Film Simphony Orchestra, la obra de Morricone ha estado siempre presente. Además del citado tema, han sido importantes en su repertorio “Gabriel´s Oboe” de “La Misión” o “La última diligencia de Red Rock”, de “Los odiosos ocho”. La música de Morricone siempre ha estado presente en la dirección de Constantino Martínez-Orts.

 

Ennio Morricone ha sido uno de los compositores más influyentes de la historia del cine. Su fallecimiento en Roma, causado por complicaciones tras una caída, ha supuesto una pérdida insustituible e inolvidable para la historia de la música, el cine y la cultura.
Su gran versatilidad y genio musical dejan un legado de más de 500 temas musicales, innumerables premios y la nostalgia de todos los que amamos la música y el cine. Fue un auténtico renovador de los métodos de escribir música para cine, en una constante búsqueda del eco y la reverberación del corazón de las audiencias. John Williams dijo de él, que fue el rey por “la virtud de lo diferente, lo único, lo arriesgado, lo siempre nuevo”. Ahora, vuelven a resonar las campanas para rendir homenaje a su figura.

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